ST. GEORGE — Un año después de sobrevivir al 22 de Marzo, 2016, un atentado con bombas en Bruselas, Bélgica, Joseph “Dres” Empey de 21 años, de Santa Clara, recuenta su experiencian y el impacto que ha tenido en su vida.
En el año desde el ataque, Empey dijo que ha hecho una recuperación completa tanto física como emocionalmente.
“Mirando hacia atrás, no creo que cambiaría nada”, dijo Empey. “A pesar de la experiencia, fue una experiencia que tuvo muchos negativos en ella, el hecho de que personas perdieron sus vidas, deseo que no hubiera pasado, pero todo lo demás que pasó, a mi personalmente, estoy feliz de que sucedió. Los aspectos positivos superaron lo negativo”.
Aunque Empey ha demostrado ser resistente a través de su recuperación, a veces, él dijo que luchó con ansiedad y pesadillas.
“Las dos semanas después de los ataques, estaba ansioso, tenía esos sueños aterradores y tenía un miedo muy poco realista de que la gente de ISIS iba a tratar y atacarme porque había sobrevivido”, dijo Empey. “Me di cuenta que esto era poco realista, pero por alguna razón, sentí que iba a suceder. En algún momento, me di cuenta de que era algo que estaba fuera de mi control. Si sucediera… no puedo controlar eso, y decidí dejarlo ir”.
Empey había estado sirviendo como misionero por un año y nueve meses para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en la misión de Paris, Francia cuando el ataque terrorista de ISIS ocurrió en el Aeropuerto de Zaventen en Bruselas, matando a 16 personas e hiriendo a cientos más.
En el día del ataque, Empey y otros dos misioneros estaban en la sala de facturar acompañando a una cuarta misionera, que estaba en camino a su misión en Ohio.
“Era simplemente otro día normal como misionero, ayudando a otros misioneros”, recordó Empey. “Llegamos a la línea de registro de equipaje, estuvimos allí probablemente como tres minutos o menos, ahí es cuando la bomba estalló”.
Los misioneros habian estado de pie en una gran linea cuadrada esperando a que la cuarta misionera se registrara y fuera enviada en su camino.
“El terrorista estaba de pie en medio de ese cuadrado de gente y nosotros estábamos en la parte de atrás de esa línea, sobre unos 25 pies de distancia cuando la bomba explotó”, dijo Empey. “La última cosa que recuerdo de la bomba es un brillante destello naranja, y luego me quede inconsciente”.
La explosión, seguida poco después por otra segunda explosión, detonó cerca de varios mostradores de facturación, enviando ondas de choque a través de la terminal y rompiendo las ventanas de la sala de facturación mientras hacia añicos las tejas del techo.
“Estoy bastante seguro que estuve fuera por un minuto o dos y empece a despertar y solo recuerdo abriendo mis ojos, tendido en mi lado, y vi paneles del techo alrededor de mi”, dijo Empey. “Había humo, personas tiradas por el suelo, y mis oídos sonaban super mal. Y me levanté. Al principio, no estaba muy seguro de lo que estaba pasando, pero cuando puse las piezas juntas en mi cabeza, me di cuenta de que había explotado una bomba y que esto era un ataque terrorista”.
Empey buscó alrededor por los otros misioneros mientras se escondía detrás de un pilar, temiendo la posibilidad de otra bomba o de un hombre armado. Después de eso, dijo que vio las puertas delanteras del edifico en frente de él y corrió afuera por ellas.
Pronto se dio cuenta que tenia quemaduras en sus manos y la cara y un poco de dolor en sus piernas.
“Después de otros 15 minutos, ese dolor se volvió super intenso y me di cuenta de que mis piernas también estaban heridas”, dijo Empey. “Más tarde los paramédicos comenzaron a cortarme los pantalones y vieron estas grandes heridas de metralla en mis piernas, como estos agujeros”.
Los cuatro misioneros estaban en la proximidad de la explosión y los cuatro posteriormente fueron hospitalizados como resultado de sus heridas.
Le tomó a Empery apoximadamente tres meses de trabajar con médicos profesionales para recuperarse físicamente del ataque, dijo.
Una vez que sus heridas físicas fueron sanadas, Empey volvió valientemente a Bruselas con su familia a la escena del terror para completar su recuperación psicológica y emocional.
En su conjunto, la experiencia del ataque ha tenido un impacto significativo en su vida, dijo Empey, señalando que las personas que le ayudaron en el aeropuerto y las personas alrededor del mundo que oraron por el y enviaron mensajes de ánimo le hizo querer ser una mejor persona.
“Todas estas cosas me han hecho querer dar más amor a las personas a mi alrededor, servir a los que están a mi alrededor y solo ser una mejor persona en general”, dijo Empey, añadiendo que el ataque contribuyó en gran medida en sus planes para convertirse en un paramédico y trabajar como un bombero en Las Vegas o St. George.
Empey dijo que estaba desalentado al enterarse del ataque terrorista que ocurrió en el Westminster Bridge de Londres el Miércoles en el que múltiple personas murieron después de que un atacante condujera contra los peatones en el pavimento.
“Si pudiera hablar con aquellas personas que fueron afectadas, espero que puedan pasar esto”, dijo Empey. “Espero que puedan encontrar cosas positivas que vienen de la experiencia y olvidarse de las cosas negativas o simplemente pasar de esas cosas negativas, aprender de ellos y seguir adelante”.
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